Pandemias mundiales. Desastres naturales. Inestabilidad política. Escasez de piezas y mano de obra. Eventos como estos cada vez resultan más habituales, lo que evidencia que vivimos un periodo de disrupción sin precedentes. Estas disrupciones pueden afectar negativamente no solo a nuestra vida personal, sino también a las operaciones de los fabricantes, que se esfuerzan por ofrecer productos innovadores, seguros y eficaces a clientes de todo el mundo.
Los fabricantes han tenido que adaptarse a un mercado en constante cambio, mientras el panorama normativo sigue evolucionando y la introducción del Internet de las Cosas (IoT), la inteligencia artificial (IA), la realidad aumentada (AR) y otras tecnologías disruptivas sigue aumentando la complejidad de los productos y las expectativas de los clientes.
La pandemia de COVID-19 también ha afectado considerablemente a los fabricantes, provocando escasez de materias primas, alargando los plazos de entrega de componentes, y generando problemas logísticos y otras interrupciones repentinas de sus cadenas de suministro. Una de las primeras grandes perturbaciones fue el cierre de fábricas en Asia debido a brotes de COVID. Este hecho provocó una escasez mundial de microchips, que son un componente fundamental de ordenadores, teléfonos inteligentes, dispositivos médicos y numerosos productos de consumo. En última instancia, los fabricantes se vieron obligados a reducir o retrasar la producción de estos productos debido a la escasez1.
Además de las disrupciones de la cadena de suministro, muchas empresas experimentaron problemas de comunicación y productividad debido a su dependencia del correo electrónico, las hojas de cálculo, las aplicaciones basadas en documentos, el software local y otros sistemas desconectados. Más y más empleados empezaron a trabajar de forma remota, lo que provocó que estos sistemas crearan silos, y esto dificultó que los equipos de producto y los socios de la cadena de suministro colaboraran de manera eficiente y se mantuvieran coordinados.
Tras la pandemia de COVID-19, los fabricantes han experimentado retrasos en los envíos de productos, problemas de calidad, un aumento de las quejas de los clientes, pérdidas de ingresos y la imposibilidad de obtener ventajas como pioneros en el mercado.
En esta documentación técnica, exploramos cómo la adopción de soluciones empresariales basadas en la nube y otras tecnologías permite a los fabricantes de productos adaptarse rápidamente al cambio y transformarse digitalmente en la medida necesaria para competir en la economía global actual. También ofrecemos algunos pasos clave que puede seguir para garantizar el éxito de su transformación digital.